Diario Independiente Digital & Religión

24 diciembre 2005

Navidad en gracia de Dios

Millones de felicitaciones escritas y orales, con ocasión de la Navidad, van a desearse los españoles de toda clase, ideología y condición, en estos días del año tan señalados.

Sería una pena convertir la felicitación navideña en mero estereotipo o fórmula rutinaria y repetitiva, vaciada de auténtico contenido.

Para los que tengan cierta sensibilidad religiosa o cristiana, hay que recordarles oportune et importune, que la mejor felicidad que podemos desear a los demás, es la que procede de un corazón limpio de odios, rencores, envidias, ambiciones, malos deseos y lleno de amor, paz y gracia de Dios.

Jesús dejó dicho en el Evangelio que Dios no se fija en las apariencias, sino en lo que hay en el corazón de cada hombre y que lo que de verdad mancha al hombre no es lo que entra de fuera adentro, sino lo que sale de dentro afuera como los odios, adulterios, homicidios, malos deseos etc.

La mejor manera de agradar a Dios todos y de celebrar la Navidad, es teniendo el alma limpia de suciedad moral o de pecado, con la paz interior. Sin esto lo demás es filfa. Óptima ocasión estas fechas de hacer las paces con Dios y con el prójimo, deseándonos todos una FELIZ NAVIDAD.

Miguel Rivilla San Martín
Alcorcón


 
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